Crea si Quiere
© Silvia Schmidt
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Todos los dias, en un lugar por donde pasaban muchas personas,
se sentaba un mendigo en la banqueta y al lado colocaba un letrero
que decía:
"¡Vean como soy felíz!
Soy un hombre próspero, sé que soy atractivo, soy muy importante,
tengo una bella residencia, vivo confortablemente, soy un éxito,
soy saludable y siempre estoy de muy buen humor"
Algunos que pasaban lo miraban intrigados,
otros lo creían tonto y otros le daban dinero.
Todos los dias, antes de dormir, él contaba el dinero y notaba
que a cada dia la cantidad era mayor.
En una bella mañana, un importante y arrojado ejecutivo,
que ya tenía algún tiempo de observarlo, se aproximó y le dijo:
"¡Eres muy creativo!
¿Te gustaría colaborar en una campaña de la empresa?"
"¡Adelante. No tengo nada que perder!",
respondió el mendigo.
Después de un buen baño y con ropa nueva,
fué llevado para la empresa.
De allí para adelante su vida fué
una secuencia de éxitos y después de cierto tiempo
se tornó uno de los socios mayoritarios.
En una rueda de prensa él aclaró como consiguió salir
de la mendicidad para tan alta posición.
Contó lo siguiente:
- Bien, hubo una época en que acostumbraba sentarme
en las
banquetas con un letrero al lado, que decía:
"¡No soy nada en éste mundo! ¡Nadie me ayuda!
¡No tengo donde vivir! ¡Soy un hombre fracasado y maltratado por la
vida!
¡No consigo un mísero empleo que me dé algunas monedas!
¡Apenas consigo sobrevivir!"
Las cosas iban de mal en peor cuando, cierta noche,
encontré un libro y me llamó la atención un párrafo que decía:
"Todo lo que hablas de tí mismo se vá reforzando.
Por mal que esté tu vida, afirma que todo vá bien.
Aunque no gustes de tu apariencia, afirma que eres atractivo.
Por más pobre que seas, dí para tí mismo y a los demás que eres próspero."
Aquello me llegó profundamente y como no tenía
nada que perder,
decidí cambiar lo que decía el letrero para:
"¡Vean como soy felíz!
Soy un hombre próspero, sé que soy atractivo,
soy muy importante, tengo una bella residencia,
vivo confortablemente, soy un éxito, soy saludable
y siempre estoy de muy buen humor."
Y a partir de ese día todo comenzó a cambiar,
la vida me trajo la persona correcta para todo lo que yo necesitaba,
hasta llegar adonde me encuentro hoy.
Solo tuve que entender el Poder de las Palabras.
El Universo siempre apoyará todo lo que decimos,
escribimos ó pensamos sobre nosotros mismos y eso
acabará manifestándose en nuestra vida en realidad.
Mientras afirmamos que todo vá mal, que nuestra apariencia es horrible,
que nuestros bienes materiales son ínfimos, la tendencia es
que las cosas lleguen a ser peores, pues el Universo las reforzará.
El Universo materializa en nuestra vida todas nuestras creencias.
Una reportera, irónicamente, preguntó:
- ¿Usted está queriendo decirnos que unas pocas
palabras
escritas en un simple letrero modificaron su vida?
El hombre respondió de buen humor:
"¡Claro que no, mi ingénua amiga!
Primero tuve que creer en ellas!"
Silvia Schmidt
*Humancat*
Del libro " Sorte é Prá Quem Quer "
- Derechos de Autor Reservados -
© 2000 ©
Traduzida por Eduardo e
Irany Lecea
CIMB-Consultoria
Internacional México-Brasil
Traducciones
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iranyeduardo@axtel.net
Edicion Musical : Udo Erwin
Franz
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