El
perro que quería ser gato S
í l v i a S c h m i d t
- Versión en español
por Eduardo e Irany Lecea -
Un
mago vivía en una inmensa aldea y todos
afirmaban
que era capaz de realizar los más extraños
deseos.
Un día, cuando orientaba a algunos niños,
un perro se aproximó y lo interrumpió:
"
Mago, quiero que me transformes en un gato
"
- Pero,
¿Por qué ese deseo tan tonto, amigo mío?
El perro le
dijo:
" Quiero ser
admirado por mi andar gracioso,
por hacer sentir mi presencia sin armar
barullo,
por tener un salto certero,
por saber la hora correcta de retirarme,
por ser cariñoso sin ser servil,
por saber hacer valer mi voluntad,
por no incomodar personas con fiestas exageradas,
por respetar y mantener intacta mi personalidad,
por conseguir lo que quiero sin lamer la
mano de nadie ".
- ¡Hágase
tu voluntad! - dijo
el mago, tocando al perro
con la punta de una pequeña varita.
Inmediatamente,
el perro se transformó en un gato.
Feliz, salió caminando, sintiéndose realmente
un gato.
Después de algunos días, regresó con el
mago y
- ésta vez muy triste - le dijo:
"
Por favor, Mago, ¡Hazme volver a mi antigua
forma! "
-
¡Parecías tan seguro de lo que querías!
¿Por qué desististe, amigo mío?
El perro respondió,
con aire de mucha frustración:
-
Mi apariencia fue cambiada, me volví gato,
pero no logré caminar tan graciosamente
como uno
de ellos y derrumbaba todo por donde pasaba;
no conseguí llamar la atención sin hacer
estruendo;
cuando creí que mi salto sería certero,
varios ratones
y pájaros escaparon a un centímetro de mí,
y se rieron mucho por mi falta de habilidad;
cuando creía que era la hora correcta de
retirarme
ya había recibido una patada en el trasero;
cuando pensaba estar siendo cariñoso sin
servilismo,
vi que nadie entendía que era lo que hacía
un
gato con un periódico en la boca;
cuando pensaba que no importunaba a las
personas,
las veía irritadas con mis estridentes
y desafinados maullidos;
cuando mi voluntad prevalecía no conseguía
festejar
en silencio y a solas conmigo;
cuando más orgulloso me sentía de mi excéntrica
y firme personalidad, abanicaba la cola
por cualquier
regalito y muchos acababan riéndose de mi;
¡Pero lo peor de todo era cuando lamía la
mano
de alguien que el día anterior ya me había
dado un humillante escobazo!
¡Basta! ¡Algo salió mal!
¡Ya que no sabes hacer bien las cosas,
quiero volver a ser perro!
El mago, después
de escucharlo con mucha
paciencia, le dijo lleno de comprensión:
" Tú querías
ser un gato y yo te transformé en un gato.
Soy un mago, pero no soy Dios.
Puedo cambiar la apariencia de cosas y de
seres,
pero no puedo cambiarles la esencia.
Y es así porque, aun pareciendo un gato,
siempre serás un perro. Eso no es posible
cambiarlo.
Cada uno es solamente lo que fue destinado
a ser,
de acuerdo con su esencia y su grado espiritual
de aprendizaje. La esencia es nuestra alma.
Dicho lo anterior,
el perro volvió a ser perro, pero quedó
muy confundido y, de allí en adelante, muy
lastimado.
Su esencia no se modificó, pero su insatisfacción
consigo mismo y su frustración por no poder
ser
lo que deseaba, hicieron que pasara el resto
de sus días hiriéndose, mordiendo su propia
cola.
Mientras tanto,
el mago, al otro lado de la aldea,
continuaba enseñando a los niños:
" No menosprecies
tu esencia, ella es tu Alma.
Acepta quien eres tú, acepta lo que tu eres.
En caso contrario, el precio por pagar será
muy alto. "