Cuando dicen
que eres un desorientado,
están diciendo que Dios
erró cuando te hizo.
En esos momentos mantén
la calma y reflexiona:
Tus
pensamientos:
¿Estás dispuesto a entregar
tu cabeza
y dejar que los demás piensen
por ti?
Tu
corazón:
¿Aceptas anular
tus sentimientos
en favor de sentimientos
ajenos?
Tu
alegría:
¿Te dispones a sofocarla
para asumir
tristezas de alguien a quien
no le interesas?
Tus
gustos:
¿Quieres privarte
de lo que te gusta
para atender lo que otros
esperan de ti?
Tu
trabajo:
¿Consideras correcto
trabajar para
otros y no para ti mismo?
Tus
sueños:
¿Es tu voluntad
abandonarlos para
realizar los sueños de otras
personas?
Tu
tiempo:
¿Quieres colocarlo
a disposición de los
demás a punto de no sobrar
tiempo para ti?
Tu
Vida:
¿Serías honesto
contigo mismo si dejaras
que alguien te dictara como
se "debe" vivir?
Reflexiona sobre las respuestas
que obtengas
...
y ámate ...
Siempre que te digan que
eres
un desorientado, estarán
diciendo que
la Naturaleza erró cuando
te hizo.
Conéctate al Universo, que
apoya y orienta
todos tus actos y todos
tus pasos.
Avanza
con seguridad y,
si alguien te dijera que
tienes yerros,
mándalo a reclamar con Dios.