Hoy es un día muy especial para mí:
acabo de decidir que dejaré este mundo.
En él ya no existe nada que despierte mi interés.
Las personas no consiguen entenderme.
Yo no consigo entender a las personas.
Ya no encuentro razones para seguir aquí.
Mi pasado queda a disposición de quien quisiera estudiarlo
y sacar de él las lecciones que yo no conseguía aprender.
Estoy partiendo sin la compañía de heridas,
de rabias, de rencores, de resentimientos y, principalmente,
de odios con los cuales - estúpidamente - tanto me lastimé.
Dejo mi pedido de perdón a aquellos que siempre
intentaron auxiliarme y que jamás se los permití.
¡Que se mezclen con el mar las lágrimas que derramé!
Que el cielo pueda comprenderme por no haber reconocido
las dádivas que recibí y por las sonrisas que no di.
Mi casa - tengo certeza - quedará más
clara,
más alegre y mas leve sin tan siniestra presencia.
Mis amigos se verán libres de aquellas mis tóxicas
" sesiones " de depresión, de angustia, de preocupaciones,
de lamentos y de mi pretenciosa postura de " reformador del mundo
".
Aquellos que conviven conmigo respirarán aliviados
cuando sientan el aire del ambiente más respirable,
menos contaminado con mis energías negativas
e insatisfacciones con la Vida.
Hoy es un día muy especial para mí:
acabo de decidir que dejaré este mundo.
¡ Lo dejaré, sí ! ¡ Dejaré este mundo que construí dentro de mí !
Hoy decidí aceptar la Vida tal y como es,
así de la forma en que fue divinamente planeada,
teniendo la certeza de que TODO está absolutamente
correcto y de que era yo quien miraba de modo equivocado.
Hoy es un día muy especial para mí porque
estoy dejando mi falso " triste mundo " y sintiendo
mi alma cara a cara con Dios.