Existió
en algún punto del Universo
un lugar muy especial,
habitado por una comunidad
de candidatos a Ángeles.
Se cuenta que algunos
de ellos constantemente
disgustaban
al Maestro que les fue
asignado por Dios.
Uno hablaba demasiado
alto, otro vivía vigilando
la vida de
los demás y estaba aquél
que fingía sordera ante
las sabias
recomendaciones de los
compañeros con relación
a sus errores.
Había el que pasaba
corriendo, derrumbándolo
todo,
y también el que siempre
se cruzaba de brazos
frente a
alguna tarea que le
pareciera ser muy difícil
y complicada.
Uno más tenía dificultades
para absorber ideas
y aprender las
lecciones de aquella
comunidad, pero parecía
no importarle gran cosa.
Ellos no eran malos.
Solo eran demasiado
desatentos para una
" sociedad " tan llena
de trabajo en pro de
los humanos que habitaban
la Tierra.
Cierto día, el Maestro
los convocó a una reunión
y les dijo:
"No los llamé aquí para
castigarlos, sino para
darles una oportunidad
que a ningún otro candidato
le fue dada jamás: Ustedes
irán a la Tierra
y allá mismo ayudarán
a los humanos ".
Así, les fue explicando
a uno por uno:
" Tú, que gritas demasiado,
serás mudo y enseñarás
a los
humanos que es posible
comunicarse en silencio.
Tú, que vives vigilando
a los demás, serás ciego
y, con tu ceguera,
enseñarás a los humanos
que es posible ver lejos,
aún sin los ojos físicos.
Tú, que finges sordera,
serás realmente sordo
y enseñarás a los
humanos lo que significa
' oir con el corazón
'.
Tú, que corres atropelladamente,
derrumbando todo lo
que te encuentras enfrente,
vivirás allá en la Tierra
sin tus piernas.
Con ese aparente defecto
harás que los humanos
se den cuenta y valoricen
la capacidad de ir y
venir sin depender de
aparatos o de otras
personas.
Tú, que te cruzas de
brazos y no cumples
tareas arduas, allá
en la
Tierra no tendrás tus
brazos y, a través de
ti, los humanos notarán
cuán gratificante es
abrirlos y ofrecer un
abrazo
a aquellos carentes
de afecto.
Tú, que eres negligente
en el aprendizaje, serás
allá en la
Tierra lo que llaman
'deficiente mental '.
Contigo los humanos
aprenderán a preocuparse
menos con el futuro
y,
darán más valor al tiempo
presente, siendo más
espontáneos
en todo lo que hacen
y dicen.
" Dicho lo anterior,
el Maestro dió a cada
candidato un
botecito lleno de semillas
doradas, y ordenó :
" Por donde pasen, esparzan
esas semillas.
Todos los hombres y
mujeres que recojan
las flores que
de ellas nazcan, serán
bendecidos como hijos
o hijas iguales a ustedes."
Fue así que aquellos
candidatos a Ángeles
descendieron
a la Tierra e hicieron
todo como les fue recomendado
por el Maestro.
No fueron fáciles sus
días en este Planeta.
Cuando regresaron a
la comunidad, estaban
listos para ser
Ángeles y hasta hoy,
allá desde lo Alto,
orientan, protegen
y cuidan de los seres
humanos.
Siempre que te encuentres
con alguien como uno
de ellos,
acuérdate de que se
enfrenta a prejuicios,
piedades, rechazos,
burlas y muchas dificultades
para vivir.
No obstante, él está
aquí para enseñarnos
cosas que ni siquiera
notamos lo preciosas
que son.
...
Y si tú fueras como
uno de ellos, ahora
ya sabes
porque te llaman "ESPECIAL".