Ayer tuve
deseos de ver a mis seres amados
que se fueron. Sentía un vacío
en el pecho y la nostalgia llegó
fuerte como aquél dolor que
parece nunca ha de pasar.
Permanecí en aislamiento aguardando
la más leve señal y nada sucedía.
Muchos recuerdos pasaron por
mi cabeza.
Recuerdos de momentos felices,
de sonrisas,
de sueños y de festejos.
Ayer el sol me pareció menos
brillante,
el cielo menos azul, los pájaros
más silenciosos
y la noche con sus estrellas,
se me figuró un velo de luto.
Ayer sentí nostalgia con más
fuerza.
Percibí mi rostro muy triste,
mi cuerpo desganado,
mis ojos con menos brillo y
mi casa sin colores.
En esa sensación de soledad
y de abandono
adormecí llorando.
Al rayar la mañana busqué en
un librito de
cabecera un mensaje que me pudiera
animar.
¡Para mi sorpresa lo abrí en
una página en blanco!
Le dí vuelta inmediatamente
y al reverso ví escrito:
"Así fue tu día ayer:
Un mensaje que, a nadie allá
en lo Alto,
le fue permitido alcanzar.
Acepta que somos y amamos a
otros seres mortales.
Los seres amados que se fueron,
no pueden verte llorar"