Permite
que la Vida te entregue todo lo que te fue destinado.
Despedaza las resistencias que te alejan de tu tesoro:
Hay un Ángel al que le incumbe acompañarte
y protegerte.
Procura mantenerte en silencio en medio de multitudes
que gritan:
El silencio siempre es más oído que todas
las palabras.
Es el intervalo entre las tinieblas y la luz.
Empéñate en poner al Amor por encima de
todos los sentimientos:
él es la voz de Dios hablando a través de
tu corazón.
Procura mantenerte en calma frente a las adversidades
de la Vida:
ellas traen lecciones que tu espíritu necesita
conocer para elevarse.
Deja que el don del Perdón ocupe en ti el lugar
al que tiene derecho.
Es el camino por donde debes pasar dejando marcas de tu
libertad.
Derrumba las barreras que te hacen rehén de la
amargura y del tedio.
Tú naciste para vivir por completo tus experiencias
y tus sueños.
Abre tus oídos a la canción que fue compuesta
solamente para ti.
No hay nadie aparte de ti que se la pueda cantar al mundo.
Yergue tus brazos y abre tus manos hacia el cielo.
Hay regalos suspendidos en el inmenso azul
solo esperando a que tú los recibas.
Planta lo que ya aprendiste sobre el Bien.
Tus semillas germinadas harán un eco eterno,
atestiguando tu paso por el camino terrestre.
No sofoques tu tristeza, empápate en tus lágrimas,
vive todo lo que sientes hasta que se agote lo que te
hace mal.
Después, renuévate frente a la gracia del
rayar de nuevos días.
Recomienza, levántate y busca tus metas abandonadas.
¡Revive!
Anda firme por los Caminos del Padre.
Tú fuiste creado para dejar la herencia de la Fe,
de la Justicia,
de la Fuerza, de la Paz y - sobre todo - del Valor
a esas generaciones que vendrán después
de ti.
Recuerda que no naciste para ser solamente uno más
y que es bendito tu Paso por la Vida.