Cambiamos a veces el color del cabello, dándole
el mejor corte,
y a veces somos tan resistentes para
cambiar algunos
pensamientos, sin notar cuanto nos afean.
Colocamos anteojos elegantes, lentes coloridos,
pero no siempre ponemos en nuestra mirada
un brillo de alegría de vivir.
Hacemos cirugía plástica, estiramos la piel, verdaderos
malabarismos para un rostro más " bonito "
y casi nunca recordamos que una expresión
serena
garantizaría más de la mitad del camino andado.
Tratamos los dientes, " compramos " sonrisa,
pero muy rara vez sonreímos espontáneamente
como
el hombre simple y sin dientes o un recién nacido.
Hacemos musculatura, " corrección " de senos,
¡ pero con que poca frecuencia mostramos
los reales
sentimientos que llevamos en el pecho !
Obedecemos dietas rígidas para ganar o perder
peso, para ser mas " elegantes ",
pero no ponemos en duda si somos una presencia fina y
agradable.
Vaciamos el armario, compramos ropa nueva,
buscamos andar a la moda,
pero no nos deshacemos de algunos hábitos,
costumbres
y creencias antiguas que nada suman al presente.
Nos mudamos de casa, renovamos el mobiliario, cambiamos de auto,
pero nos resistimos a cambiar por dentro,
no sacamos
lo que está " viejo ", no damos nuevos rumbos a nuestro mundo interior.
Variamos nuestras relaciones, cambiamos de amigos y queremos que los amigos muden para
satisfacer nuestras necesidades. Así continuamos perdiendo
personas que podrían
ser bendiciones en nuestras vidas.
¿ No será hora de mudarnos a
nosotros mismos,
más profundamente, más amorosamente, y cosechar
fácilmente los frutos de sabiduría
que están a nuestra disposición ?
¡ Que gran aventura será mudar
un poco por dentro
cada vez que cambiemos algo por fuera !
El Universo siempre apoya cada
mudanza bien realizada.